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Seguro que hemos sido capaces de detectar que queremos conseguir algo y el deseo de cambiar y mejorar algún aspecto de nosotros, para lograrlo solemos establecer objetivos, estos deben ser motivadores si queremos que nos activen.

Podemos distinguir entre los objetivos asociados al fin y los objetivos asociados al rendimiento. ¿Qué diferencia existe entre ellos? Los objetivos asociados al fin tienen que ver con la meta final. Normalmente tienen una proyección a medio o largo plazo y no dependen al 100% de nosotros mismos, mientras que los objetivos de rendimiento se establecen a un plazo más corto y están bajo nuestro control.

Para establecer objetivos de rendimiento, una herramienta adecuada es el FODA. Nos ayuda a determinar puntos fuertes y, lo que más nos interesa en este caso, áreas de mejora, conjuntando estas cuestiones externas con elementos externos (potencialidades y amenazas).

En todo caso, los objetivos (especialmente los de rendimiento) han de ser específicos, medibles, acordados, realistas y temporalizados (objetivos SMART), para que no caigan en saco roto.
  • Específicos (Specific): qué, dónde, cuándo y cómo.
  • Medibles (Measurable): que sea posible cuantificar los fines y beneficios.
  • Realizables (Achievable) / Realistas (Realistic) que sea posible lograrlos en relación a nuestros recursos y capacidad.
  • Limitado en tiempo (Time bound): estableciendo el periodo de tiempo en el que se deben alcanzar.
Fuente: “Actívate, Google España” http://google.es/activate.